Tarruella en su libro sobre El Kadri:
Cacho recordaría el odio de los oficiales por un hecho sucedido en noviembre de 1955, cuando participaba en la redacción de la revista Ariel, que hacía con sus compañeros y un profesor de literatura. En una reunión dentro de un predio del Liceo Militar, los oficiales ordenaron encender una fogata. Los cadetes estallaron de pronto cantando el Himno Nacional , luego sonó la Marcha de la Libertad, que se difundió como ícono del Golpe de Estado. Mudo, Cacho escuchó cómo cantaban La Marsellesa mientras arrojaban al fuego ejemplares de La razón de mi vida, el libro de Evita. […] Uno de los cadetes que había participado en la quema Jorge Acosta, años después el Tigre Acosta, uno de los criminales de la ESMA.