Lo
único que estoy pidiéndome a mí mismo, lo único que he comenzado a pedirme y
aun a exigirme, es la acción; tanto la acción de este tipo —escribir
modestamente dos carillas— como la salida al mundo exterior, aunque sea caminar
dos o tres cuadras para comprar cigarrillos. Debo luchar contra las fobias y
contra la inmovilidad, la pasividad, sobre todo porque detrás de esta pasividad
se oculta una poderosa fuerza destructiva. Sería preferible que rompiera
objetos, que hiciera cualquier cosa antes que continuar en un estado insensato
de espera, durante el cual nada se va a resolver, y yo voy a seguir acumulando
frustración y rabia. La rabia ya no está dirigida hacia nadie en particular,
salvo, creo, yo mismo. Si bien las circunstancias son un cúmulo de desastres y
de situaciones desagradables, mi mala respuesta a las mismas —lenta, torpe,
insegura— sólo consigue agravar esas circunstancias y complicar aún más la
posibilidad de soluciones.
Retenciones y alquileres: La Pampa Húmeda y el pago de la deuda externa
Por Guillermo Moreno para BAE Negocios Oportunamente, en “Hay que acordar con el FMI: ¿pero quién aporta el dinero?” profundizamos el debate vigente sobre el origen de los fondos necesarios para un acuerdo con el Organismo Multilateral, y se expresó la necesidad de que los mismos provinieran del sector terrateniente de la Pampa Húmeda. En vistas de esto, es que se analizaron los gastos de los cuatro grandes rubros que componen el Costo Total Promedio(CTP), como así también el Margen Bruto (MB) de la producción y comercialización de una tonelada de soja de primera en la zona núcleo. Concluyendo que, del total de la retribución dineraria obtenida por el productor, en el ciclo en cuestión, se destinaban: 1/3 para los CTP; 1/3 como retribución al productor; y 1/3 para el arrendamiento, o un hipotético “costo de oportunidad” en caso que el propietario de la tierra también la trabajara. Y se añadía: “Esta última Renta Extraordinaria... incorporada al precio de los alimentos (que se con...