Me dedico a eliminar,
ante todo, lugares comunes, imágenes convencionales o cristalizadas del
lenguaje. Lo que me guía a la hora de revisar lo que escribo es la idea
de que cada palabra debe ser ubicada en el lugar que la estaba esperando.
Tengo la intuición de que hay un lugar del poema que está esperando una
palabra determinada, y entonces la busco. Por otra parte, intento que el
verso, sea corto o largo, nunca pierda fluidez, así es que estoy atento a
todo aquello que pueda entorpecer esa condición. De todos modos, no
querría abundar en esta dirección porque podría dar la sensación de que
estamos hablando de una gran obra y se trata sólo de mis poemas. En
general, soy perfectamente consciente de mis errores, lo que nunca lograré
del todo es saber cómo evitarlos. (JOG)
Alberto Bonifacio Martínez
Jorge Pizarro Costa Paz se le acercó gritando maltratándolo Jorge y sus hectáres sus mil hectáreas trabajadas por las manos duras y rústicas y moradas de los peones que ven en el Sol un hermano y en la Tierra una madre. Jorge Pizarro Costa Paz gritó le gritó le dijo que se apure que sirva para algo. Alberto Bonifacio Martínez pensó que no que no y se acordó de su familia y de algo parecido al honor y sacó la escopeta la doble y lo mató. A mí no me grita nadie, patroncito.