http://chileprecolombino.cl/
Entradas
Mostrando entradas de mayo, 2018
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Pero sin embargo se puede juzgar, porque, como he dicho, se elige frente a los otros, y uno se elige a sí frente a los otros. Ante todo se puede juzgar (y éste no es, quizás, un juicio de valor, pero es un juicio lógico) que ciertas elecciones están fundadas en el error y otras en la verdad. Se puede juzgar a un hombre diciendo que es de mala fe. Si hemos definido la situación del hombre como una elección libre, sin excusas y sin ayuda, todo hombre que se refugia detrás de la excusa de sus pasiones, todo hombre que inventa un determinismo, es un hombre de mala fe.
Gatillo alegre
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Si el manejo de la ametralladora resulta muy preciso por parte de los hombres de San Justo, deja bastante que desear en otros lugares de la provincia. El 13 de septiembre de 1967, por ejemplo, al agente Serafín Borda de la primera de Lomas de Zamora se le escapaba una ráfaga que dio muerte a María Luisa Rodríguez de Wingandt, cuya única culpa fue pasar a su lado. Dos días más tarde el agente caminero Gernetti persiguiendo por la ruta 2 a un automóvil que marchaba a velocidad excesiva, hizo un disparo de "advertencia". La advertencia entró por la espalda del ingeniero Luis Augusto Galli, profesor universitario. Por la misma fecha los cabos Páez y Blas, de Lomas del Mirador, metralleta en mano, obligaban a arrodillarse en la vereda a dos peatones. Cuando la madre de uno de ellos, Rosa Grande de Dante, quiso intervenir, se "escapó" una ráfaga que la hirió de gravedad. "Un episodio que no resiste al análisis desde ningún punto de vista", editorializó La Nac...
(Agamben, vida)
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Iván Illich observó que la noción corriente de vida (no “una vida”, sino “la vida” en general) es percibida como un “hecho científico”, que ya no tiene relación alguna con la experiencia del viviente singular. Tiene algo de anónimo y genérico, que puede designar en cada caso un espermatozoide, una persona, una abeja, una célula, un oso, un embrión. De este “hecho científico”, tan genérico que la ciencia ha renunciado a definirlo, la Iglesia ha hecho el último receptáculo de lo sagrado y la bioética, el término clave de su impotente repertorio de banalidades. De cualquier manera, “vida” tiene hoy más que ver con la supervivencia que con la vitalidad o la forma de vida del individuo.
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Famoso se volvió el pichi Dorio. Lo habían dado de baja los de su batallón cuando vieron unos helados y los taparon con la nieve: como él faltó ese día —porque se había ido con los pichis— lo dieron por muerto y hasta avisaron al regimiento. Dorio era uno de los pichis que iban a la playa, juntaban huevos de pingüino y rastreaban en la rompiente buscando restos de naufragios ingleses. En esos botes de naufragios se conseguían cosas útiles: raciones inglesas —más frescas, más sabrosas—, herramientas, abrigos y hasta agua pura en latas. Volvían de la playa con Rubione y García. Se habían juntado los tres para desarmar un bote y venían cargados de cosas cuando pasaron por unas carpas abandonadas en el borde de la estancia de Percy. Era bastante oscuro, apenas se distinguía la forma de las carpas y caminaban muy tranquilos cuando escucharon gritos y puteadas. Se acercaron despacio, sin hacer ruido, para ver quién andaba por ese campamento ya olvidado, y oyeron la voz de un oficial que es...
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
(Pichiciegos) Los dormidos seguían dormidos o despiertos en el suelo, con sueño, cocinándose al calor. No sabían cuándo iba a ser el fin ni cómo iba a ser el fin y tampoco sabían que en esos días estaban asistiendo al final. El último día, alrededor de la Pichicera, pasaban más procesiones de muchachos y de oficiales disfrazados de muchachos yendo a entregarse. Todos llevaban su papelito. Algunos se apartaban de la fila para mear, otros se apartaban de la fila para hurgar entre los restos de alguna batalla o de un bombardeo, buscando un muerto para quitarle la pistola, la Uzi, o el fusil ya oxidado. Siempre con miedo, recelando con miedo hasta de los cadáveres y de los perros mansos que habían vuelto a acercarse a la zona. A veces pasaba un Harrier y les soltaba una bomba experimental. Las estarían probando para otras guerras, porque ésa, según cualquiera de las radios, estaba terminada. Venía la bomba sin silbar y cincuenta metros antes de tocar el suelo explotaba y soltaba miles de...