(Agamben, vida)

Iván Illich observó que la noción corriente de vida (no “una vida”, sino “la vida” en general) es percibida como un “hecho científico”, que ya no tiene relación alguna con la experiencia del viviente singular. Tiene algo de anónimo y genérico, que puede designar en cada caso un espermatozoide, una persona, una abeja, una célula, un oso, un embrión. De este “hecho científico”, tan genérico que la ciencia ha renunciado a definirlo, la Iglesia ha hecho el último receptáculo de lo sagrado y la bioética, el término clave de su impotente repertorio de banalidades. De cualquier manera, “vida” tiene hoy más que ver con la supervivencia que con la vitalidad o la forma de vida del individuo.

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