La ociosidad, según la tradición bíblica, la falta de todo trabajo, era la condición que aseguraba la felicidad, el bienestar del primer ser humano antes de su caída. El gusto por la ociosidad no ha cambiado en el hombre después de su caída, pero la maldición sigue pensando sobre él, no solo porque debamos ganar el pan con el sudor de nuestra frente, sino porque nuestra naturaleza moral nos prohíbe estar ociosos y tranquilos al mismo tiempo. Una voz secreta nos dice que por estar ociosos somos culpables. Si el hombre pudiera hallar un estado en el que, sin dejar de ser ocioso, supiera que es útil y que cumple con su deber, habría recuperado una parte de la felicidad primitiva.
Retenciones y alquileres: La Pampa Húmeda y el pago de la deuda externa
Por Guillermo Moreno para BAE Negocios Oportunamente, en “Hay que acordar con el FMI: ¿pero quién aporta el dinero?” profundizamos el debate vigente sobre el origen de los fondos necesarios para un acuerdo con el Organismo Multilateral, y se expresó la necesidad de que los mismos provinieran del sector terrateniente de la Pampa Húmeda. En vistas de esto, es que se analizaron los gastos de los cuatro grandes rubros que componen el Costo Total Promedio(CTP), como así también el Margen Bruto (MB) de la producción y comercialización de una tonelada de soja de primera en la zona núcleo. Concluyendo que, del total de la retribución dineraria obtenida por el productor, en el ciclo en cuestión, se destinaban: 1/3 para los CTP; 1/3 como retribución al productor; y 1/3 para el arrendamiento, o un hipotético “costo de oportunidad” en caso que el propietario de la tierra también la trabajara. Y se añadía: “Esta última Renta Extraordinaria... incorporada al precio de los alimentos (que se con...
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