El gallo (Hubert Matiúwàa)
Me dijo el gallo:
Crecerá mi palabra cada día
hasta que tiemble tu corazón
y dejes de agachar la cabeza.
No tengas miedo si a otro pueblo llegas,
si la montaña te viste
y en otra lengua te enredas.
Respeta la chicharra
que enterraron en tu garganta,
las venas de tu brazo
que por juguetón te dio la calabaza.
Cada mañana grito al mundo,
no quiero que ningún hermano se deje,
escuchen las estrellas
que tu mano da fuerza a la tierra que te dejaron,
nunca vendas las flores contadas
donde lloraron tus padres
ni el camino del venado que te enseñó la abuela.
Si hay sangre
también habrá plomo para defender lo nuestro.
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