Tendría en realidad
que estar completamente solo en este
mundo, yo, Steiner, y ningún otro
ser viviente. Sin sol, sin
cultura, sólo yo desnudo en una
roca alta, sin tormenta,
sin nieve, sin calles,
sin bancos, sin dinero,
sin tiempo y sin respiro.
Entonces, quizás, no volvería
a sentir miedo nunca más.


Entradas populares de este blog

Retenciones y alquileres: La Pampa Húmeda y el pago de la deuda externa

Alberto Bonifacio Martínez

Hasta aquí todo va bien