Todas las religiones afirman que hay alguna clase de vida después de la muerte. Al parecer es lo que define a una religión o la distingue de filosofías o sabidurías o ascetismos. Y es una de las cosas que más me disgustan de la religión: esa negación timorata de la muerte como lo que realmente es, una aniquilación completa y definitiva. Me disgusta no sólo por la cobardía que refleja y por la frívola necedad de reemplazar un hecho clamoroso de la realidad por una ilusión sin ningún fundamento, sino por algo que encuentro mucho más grave: por excluir al hombre del orden de la naturaleza. El fenómeno histórico de la vida, al que le debemos todo, no existe sin la muerte. Pretender exceptuarnos, en razón de un privilegio tan dudoso como el espíritu o la conciencia, me parece un sacrilegio, o peor: una deslealtad con el resto de los seres vivos (y no excluyo a las moscas ni a los árboles).
Retenciones y alquileres: La Pampa Húmeda y el pago de la deuda externa
Por Guillermo Moreno para BAE Negocios Oportunamente, en “Hay que acordar con el FMI: ¿pero quién aporta el dinero?” profundizamos el debate vigente sobre el origen de los fondos necesarios para un acuerdo con el Organismo Multilateral, y se expresó la necesidad de que los mismos provinieran del sector terrateniente de la Pampa Húmeda. En vistas de esto, es que se analizaron los gastos de los cuatro grandes rubros que componen el Costo Total Promedio(CTP), como así también el Margen Bruto (MB) de la producción y comercialización de una tonelada de soja de primera en la zona núcleo. Concluyendo que, del total de la retribución dineraria obtenida por el productor, en el ciclo en cuestión, se destinaban: 1/3 para los CTP; 1/3 como retribución al productor; y 1/3 para el arrendamiento, o un hipotético “costo de oportunidad” en caso que el propietario de la tierra también la trabajara. Y se añadía: “Esta última Renta Extraordinaria... incorporada al precio de los alimentos (que se con...
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